A la madrugada (no se a que hora, pues era la madrugada y no se tiene que saber la hora) mi celular cae de mi cama al suelo, apagandose e impidiendo que suene la alarma que dia a dia me despierta. Y me di cuenta, pero por no desistir de la comodidad en la que me encontraba, lo ignore. ¡Ya me despertare con mi reloj interno! - me dije. Y asi fue, pues despues de un sueño muy curioso sobre gangster italoamericanos, desperte (con un poco de retraso). En fin, la escuela tuvo un curso normal (con un episodio muy divertido, que omitire porque no viene al caso) y el caos empezo al final del horario escolar. Venia yo platicando con un amigo, caminando rumbo a mi casa. La platica era amena y las risas varias. Entonces yo, despistado como siempre, yo (y erro al decir yo, pues deberia decir mi cabeza) impacte contra un (estupido) protector de medidor de luz. De esos que estan hechos con metal y con la unica intencion de golpear las cabezas de la inocente gente. Con sus afiladas esquinas y sus acusticos vacios, son el peor enemigo de cabezas despistadas. ¡Que va! ¿Cuantos golpes no me he dado con similares de este? - pense mientras reia en compañia de mi camarada. Y bueno, reiamos, aunque el reia sin sangrar. De mi, no puedo decir lo mismo. Llegue riendo a mi casa, contando (una vez mas) la anecdota de como mi cabeza rebotaba y sangraba. Y hubo risas, y hubo comentarios sobre mi inteligencia y hubo un comentario que degenero en mas caos. Mi madre, suspirando palabras de sabiduria, les recordo a todos que yo no tenia ninguna vacuna, bueno, ninguna de las que deberia tener a mi tierna edad. Tengo algunas, pero no cuentan, vale? Que luego se corre la voz, que aquel no tiene sus vacunas, no se le acercen, que provoca incendios, tonterias. ¿En que estaba? ¡Ah si! Las vacunas...despues de dormir algunas horas mi madre me levanto para llevarme a ser vacunado. Vacunado, que curiosa palabra. Y bueno, mas obligado que por gusto (que la verdad es que no soy fanatico de las jeringas) fuimos al famoso Seguro Social. Lo que mas detesto de ese lugar es tener que esperar, y la verdad es que esta vez no me puedo quejar pues no habia mas que una persona en Medicina Preventiva, y pase rapido a recibir mi condena. La "simpatica" señorita tomo mis datos, me peso, me midio y prosiguio a inyectarme. Una vacuna en cada brazo y una mas en mi trasero. No hubo dolor, excepto el de tener que escuchar los malos chistes de tal bizarra ninfula. Salimos pues, mi madre y yo, de tal recinto de salud (y enfermedad) y tuvimos que ayudar a empujar el Volkswagen de mi hermano. Lo empujamos, se fue...y cuando yo regresaba a la camioneta de mi señora progenitora, y por despistado otra vez, acabe arriba de un taxi. Y para que no se malinterpreten mis palabras, cuando digo arriba, quiero decir encima del cofre y no adentro del carro. El conductor se asusto y me pregunto que si estaba bien, aunque luego resulto mas preocupado por el estado de su automovil. En fin, con el susto a cuestas y un poco mareado, regrese a casa, donde espero que, mientras escribo estas lineas, no estalle el monitor. O peor aun, estalle yo.
Quiero creer que fue mal karma mas un poco de ser tan despistado, todo lo que paso. Y no resultado de brujeria, como sostiene otra teoria.
Sin embargo, el lado bueno de todo esto, es que el blog se actualiza (¡por fin!) y se estara actualizando mas seguido. Lo prometo. Es una pena que no me vacunaran contra el mal de Sarti. Es una pena que el señor Capone no este en casa.
Creo que es todo lo que debo decir por hoy, los dejo con un poema...
Sobre gustos
-Para mi amiga y confidente Rous-
"En fin, sobre gustos no hay nada escrito,
o es que el principe ya lo hizo?" - Rous
Dicen algunos curas en latin,
mi querida Rous,
que no existe tal festin,
que pueda gustar de principio a fin.
Dicen algunos otros por mentir,
mi querida Rous,
que no existe chiste que haga reir,
sin tener algunos que fingir.
Dice uno de aqui que en Europa,
mi querida Rous,
la gente usa mucha ropa,
y que en Africa, no tienen ni sopa.
Dicen ellos merecer,
mi querida Rous,
en un ataud fallecer,
a volver polvo ser.
Dicen que Enrique Siete,
mi querida Rous,
cocinaba gatos antes del siglo XVII,
hoy, segun creo, prefieren el filete.
Dicen tambien que la Coca-Cola,
mi querida Rous,
acompañada de cualquier licor mola,
pero que es toxica si la pruebas sola.
Dicen y dicen bien,
mi querida Rous,
que el viaje en tren,
si es al sur, vale cien.
Dicen que los hermanos,
mi querida Rous,
aunque son hechos con las mismas manos,
unos estan enfermos, y otros van sanos.
Dicen que sobre gustos,
no hay nada escrito.
Y se llevaran varios sustos,
pues hoy se rompe su mito.
La humanidad es un disfraz,
desde que alguien la decidio crear,
siempre ha llevado un antifaz
y la tendencia de imitar.
Un clon de otro clon,
siempre la misma historia,
un diamante o un carbon,
se pierde todo en la memoria.
No le creas al santo,
mi querida Rous,
sobre gustos se ha escrito tanto,
que hasta me produce llanto.
-Para mi amiga y confidente Rous-
"En fin, sobre gustos no hay nada escrito,
o es que el principe ya lo hizo?" - Rous
Dicen algunos curas en latin,
mi querida Rous,
que no existe tal festin,
que pueda gustar de principio a fin.
Dicen algunos otros por mentir,
mi querida Rous,
que no existe chiste que haga reir,
sin tener algunos que fingir.
Dice uno de aqui que en Europa,
mi querida Rous,
la gente usa mucha ropa,
y que en Africa, no tienen ni sopa.
Dicen ellos merecer,
mi querida Rous,
en un ataud fallecer,
a volver polvo ser.
Dicen que Enrique Siete,
mi querida Rous,
cocinaba gatos antes del siglo XVII,
hoy, segun creo, prefieren el filete.
Dicen tambien que la Coca-Cola,
mi querida Rous,
acompañada de cualquier licor mola,
pero que es toxica si la pruebas sola.
Dicen y dicen bien,
mi querida Rous,
que el viaje en tren,
si es al sur, vale cien.
Dicen que los hermanos,
mi querida Rous,
aunque son hechos con las mismas manos,
unos estan enfermos, y otros van sanos.
Dicen que sobre gustos,
no hay nada escrito.
Y se llevaran varios sustos,
pues hoy se rompe su mito.
La humanidad es un disfraz,
desde que alguien la decidio crear,
siempre ha llevado un antifaz
y la tendencia de imitar.
Un clon de otro clon,
siempre la misma historia,
un diamante o un carbon,
se pierde todo en la memoria.
No le creas al santo,
mi querida Rous,
sobre gustos se ha escrito tanto,
que hasta me produce llanto.
Se vale comentar.
PD. Esta prohibido pensar.